Y así como hay cuatro deidades relacionadas, hay cuatro rumbos cardinales de los cuales se obtienen cosas diferentes para la vida de las abejas. Poniendo la ubicación del sustento de las abejas en el universo tenemos: el oeste, el lugar de las abejas; el este, el lugar del origen de la miel; el norte, el lugar de la resina; y el sur el del polen. 102

 

La vida de las antiguas sociedades mayas tiene como modelo la organización colectiva de las colmenas. El pueblo es el enjambre. El individuo es la abeja obrera que trabaja para todos. La reina es el jefe, el instructor, encargado de la guía y de la enseñanza. La “abeja guardiana de la colmena” (u balamil kab) — que vela en la puerta para que no se introduzcan los insectos hostiles y para que no se perturben el orden y la paz del trabajo— está representada entre los hombres por el que ejerce en las poblaciones el servicio público de la autoridad y vigilancia.124

 

…en la tradición indígena escrita del siglo XVI, se menciona que en cada uno de los rumbos del mundo hay una abeja del color correspondiente; de la misma manera que en las creencias contemporáneas de los mayas yucatecos hay un balam en cada uno de estos puntos, como espíritu protector.126

 

Para comprender el proceso de construcción de la noción de persona, es necesario partir de la cosmovisión maya, que integra cuerpo y cosmos en íntima interrelación e interdependencia. El ser humano forma parte integrante de un entorno que incluye no solo el inmediato, es decir, su casa y su solar sino también el pueblo, la región en la que habita, el mundo e inclusive más allá, el Sol y las estrellas, con las que también está ligado en su propio origen…134

 

102 Centro de Estudios Agropecuarios, Apicultura. México, Editorial Iberoamérica, 2001, p. 13.

124 Mediz Bolio, Antonio, op. cit. p. 10.

126 Valverde Valdés, Carmen, op. cit., p. 86.

134 Hirose López, Javier, El ser humano como eje cósmico: las concepciones sobre el cuerpo y la persona entre los mayas de la Región de los Chenes. México, Tesis de Doctorado en Estudios Mesoamericanos, Universidad Autónoma de México, 2008, p. 89.